Mecánica cuántica y concepciones humanas

23 marzo 2017

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Dejamos de momento el análisis de diversos informes recientes sobre tendencias científicas y tecnológicas, al que retornaremos en próximos posts, y volvemos en éste a nuestra revisión histórica de los grandes avances científicos en el terreno de la Física. Vamos en busca de una descripción simple y divulgativa de la Mecánica Cuántica que permita explicar el cambio de mentalidad que probablemente se está produciendo en nuestro mundo en los últimos años debido a lo que descubrimos o imaginamos sobre la naturaleza profunda de nuestro universo. Es a los que hemos llamado “Sexta Cosmovisión”. Y hay una “Séptima”, que se está gestando alrededor de la Física de las Partículas Elementales y de las nuevas interpretaciones cosmológicas.

Los científicos como intérpretes de la realidad diaria

Muchos científicos relacionados con la Mecánica Cuántica, con la Física de Partículas y con la Cosmología Moderna, están sorprendidos ante los fenómenos que se están descubriendo en los últimos años y ante su naturaleza. El universo y lo que los hombres descubrimos sobre él — o lo que imaginamos y deducimos– resulta más complejo y fantasmagórico de lo que nos creíamos. Algunos de dichos científicos han dicho que una vez vislumbrado el mundo del interior profundo del átomo y el de los espacios siderales, ya no pueden ver la realidad del mundo diario de la misma forma que la veían antes. Esta es la gran cuestión que nos preocupa en este blog: ¿cómo los nuevos descubrimientos sobre la naturaleza de nuestro universo afectan a nuestras concepciones, a nuestros valores y a nuestros comportamientos?

Los lazos precisos que ligan esas dos dimensiones de nuestro mundo, la física y la psíquica o intelectual, son, por supuesto, difíciles de establecer. Hablando en términos muy generales, la postmodernidad y varias de sus secuelas como la posmodernidad líquida, el pensamiento débil y el relativismo moral, parecen deducirse de una interpretación cuántica de nuestro mundo. Lo que últimamente se está llamando “posverdad”, utilizada por los ingleses y americanos como post-truth y de forma muy directa para explicar lo que hay detrás del Brexit y de la elección de Donald Trump, es asimismo otra manifestación de lo que decimos.

Modernidad líquida y realidad líquida

La muerte reciente del sociólogo polaco Zygmunt Bauman (1925 — 2017), autor del libro de amplio impacto, Modernidad Líquida, nos brinda la ocasión de reflexionar sobre una realidad material, quizás líquida también, según los nuevos avances de la Física, y unos tiempos modernos en los que todo parece ser líquido, desde el amor a la vida y a la realidad. Los tres o cuatro libros publicados por Bauman en los últimos años de su vida insisten en esta cuestión: Amor líquido. Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos (2012); Vida Líquida (Humanidades) (2013); Sobre la educación en un mundo líquido: Conversaciones con Ricardo Mazzeo (Estado y Sociedad) y anteriormente, Tiempos líquidos: Vivir en una época de incertidumbre (Ensayo) (2007).

La visión de un mundo estable, mecanicista, determinado y determinista que se deduce de las fuerzas fijas que lo rigen según las leyes formuladas por Newton, quedó hace tiempo destruida. Fue sustituida por una visión del Universo cambiante y tendente al enfriamiento y al desorden, y por una vida sometida a una evolución que parece regida por el azar y la necesidad. Tras ellas vinieron interpretaciones de la materia que la describían como indeterminada, probabilística y cambiante, y con un esfuerzo aún mayor de imaginación y creatividad, surgieron la Teoría de la Relatividad y la Mecánica Cuántica que describen nuestro mundo de una forma mucho más compleja e inesperada.

Esta última nos habla de una visión de nuestro mundo formada por componentes elementales que son a la vez ondas y corpúsculos, por una materia que aparece y desaparece, por una comunicación entre partículas sin interconexiones físicas (entanglement) y por una posición y parámetros de las partículas elementales que sólo existen cuando se los observa o se los intenta medir. Por un interior de los átomos, en fin, en el que parece existir información, significado, espíritu y consciencia en combinación estrecha con la materia propiamente dicha.

La materia parece ser líquida también en un sentido parecido a la inestabilidad, aleatoriedad, incertidumbre y provisionalidad de la que habla Bauman. O mejor dicho, la vida y las concepciones de los hombres se dejan guiar por lo que descubrimos sobre el funcionamiento profundo de nuestro mundo.

Pero todo ello comenzó hacía 1913 con la labor imaginativa y sorprendente de Niels Bohr, a la que prestaremos atención en los próximos posts.

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